Close Search
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
- By
Chiara Ferrari
sustainability 2030
off the island
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
May 21, 2026
by
Chiara Ferrari
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
sustainability 2030
off the island
May 21, 2026
by
Chiara Ferrari
sustainability 2030
off the island
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
May 21, 2026
- By
Chiara Ferrari
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
May 21, 2026
- By
Chiara Ferrari
sustainability 2030
off the island
off the island
sustainability
El legado de Ca na Toneta y Celler Tonet
May 21, 2026
- By
Chiara Ferrari
Celler Tonent. Foto: Barbara Vidal
A

ntes de que Ca na Toneta se convirtiera en lo que es hoy, María Solivellas trabajaba en la producción musical en Madrid cuando regresó a Mallorca para
pasar el verano, considerando ya un cambio hacia un modo de trabajar más manual y artesanal. En Caimari, en una casa familiar que había pertenecido a una
pariente conocida como Toneta, ella, su hermana Teresa y su madre decidieron abrir un restaurante: al principio casi como un juego, sin intención de que fuera
algo permanente. En aquel momento, Caimari se percibía como un lugar remoto, alejado de cualquier escena gastronómica; abrir allí un restaurante suponía, en sí mismo, una apuesta arriesgada.


Desde el inicio, Solivellas asumió la cocina, con su madre a su lado durante los tres primeros meses, ofreciéndole no una formación formal, sino un único consejo: confiar en su instinto. Sin formación culinaria tradicional, aprendió de manera autodidacta en ese espacio, convirtiendo la intuición en práctica y, con el tiempo, en su oficio. Lo que surgió no se planteó como un restaurante convencional, sino como una casa, determinada por su entorno y por una forma de cocinar arraigada en la estacionalidad, el aprovechamiento y una relación estrecha con la tierra.


A lo largo de más de treinta años, Ca na Toneta se ha consolidado como un lugar de referencia sin perder su estructura ni su espíritu inicial. María Solivellas dirige la cocina, trabajando con un conocimiento preciso de los ciclos agrícolas de la isla y abasteciéndose a través de relaciones sostenidas con agricultores y pequeños productores. Las variedades locales, las plantas silvestres y los productos menos habituales reciben la misma atención que los ingredientes más reconocibles, y los menús evolucionan continuamente en función de la disponibilidad.

Celler Tonent. Foto: Barbara Vidal
Celler Tonent. Foto: Barbara Vidal
T

eresa Solivellas da forma al comedor y a la experiencia de hospitalidad, trasladando ese mismo nivel de cuidado a la manera en que el espacio se percibe y se habita. Este trabajo ha contribuido a una comprensión más amplia de la cocina mallorquina, vinculada al lugar, la memoria y la continuidad, y estrechamente conectada con sus orígenes. Con el tiempo, ha recibido reconocimiento, incluida una estrella de la Guía Michelin, así como una atención sostenida dentro del ámbito gastronómico.


Coincidiendo con el 30.º aniversario de Ca na Toneta, se inaugura Celler Tonet en el centro de Inca. Ubicado en Can Marron, un establecimiento con una larga
trayectoria que ha preservado la cultura histórica del celler, el proyecto recupera la figura de Toneta, vinculando el nuevo espacio con el origen de la casa. El formato sigue la estructura tradicional del celler, con una propuesta basada en platos clásicos mallorquines en un contexto urbano.


Al entrar en Celler Tonet, la estructura y la memoria de Can Marron permanecen, reinterpretadas con una expresión más clara y ligera. El espacio se ha conservado y depurado con una intención constante: simplificar sin perder identidad. Cada plato introduce variaciones sutiles en ingredientes y presentación, generando matices sin alejarse de la tradición. Este enfoque se extiende al interiorismo y a la disposición de la mesa, donde cada elemento mantiene una conexión con la cultura local y el contexto material.

Con el tiempo, las hermanas han desarrollado una red de colaboradores que abarca ingredientes, objetos y diseño espacial, configurando un entorno
cohesionado, donde la experiencia gastronómica y la atmósfera del espacio se articulan de forma conjunta. El interior se organiza en torno a tonos blancos rotos y un suelo de hormigón visto. Como señala María Solivellas: «Cuando nos hicimos cargo de Can Marron, queríamos simplificar y limpiar, quitar en lugar de añadir, manteniendo el alma del espacio».

«Cuando nos hicimos cargo de Can Marron, queríamos simplificar y limpiar, quitar en lugar de añadir, manteniendo el alma del espacio».
Equipo Celler Tonent. Foto: Barbara Vidal
Related Stories.