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ómo puede el acto aparentemente simple de interactuar con el paisaje transformar la forma en que entendemos y pensamos sobre nuestro entorno? En este espacio sutil donde el arte y la naturaleza coexisten, la artista panameña Ela Spalding nos invita a revisar y reconsiderar el suelo estratificado en el que vivimos nuestra vida cotidiana. «Estamos desconectados de nuestro entorno y necesitamos encontrar nuevasformas de relacionarnos con él», explica la artista. La obra de Spalding actúa como un puente entre el arte, la naturaleza, la ciencia y la comunidad: utiliza diversas herramientas y plataformas, desde libros de artista hasta instalaciones sonoras, como guías para ampliar nuestra conciencia.
En las últimas décadas, la relación entre el arte y la naturaleza se ha explorado principalmente a través de la lente del Land Art Movement, de finales de la década de 1960, que se basó en declaraciones audaces como las de Robert Smithson Embarcadero en espiral, en las salinas de Utah, o en las de Richard Long Una línea hecha al caminar. Se trataba de acciones totalmente nuevas que tenían que ver directamente con la naturaleza, explorando ideas sobre el sitio, el medio ambiente y la geología, pero también tenían más que ver con la huella del artista impuesta en la naturaleza o con el uso de la naturaleza para crear una obra de arte para la documentación. El enfoque de Spalding ofrece una nueva investigación sobre la relación entre el arte y la naturaleza, más en sintonía con las preocupaciones y realidades del siglo XXI. Explora el paisaje a través de gestos artísticos que tienen más que ver con escuchar la tierra y cambiarte a ti mismo que con cambiar el paisaje para expresar tus ideas. A través de proyectos como Suelo o Ocaso, Spalding fusiona la ciencia, el arte y la naturaleza como una forma de reconocer el lugar y fomentar un cambio en los patrones y formas de pensar sobre el medio ambiente y el paisaje. Nacida en Panamá, Spalding estudió cine y fotografía y se especializó en danza. Pensó en dedicarse al teatro, pero luego se inclinó más hacia la fotografía y el arte. Estas experiencias se reflejan en su práctica multidisciplinaria y comunitaria, que abarca la escritura, la performance, la fotografía, el sonido y un podcast, entre otras cosas.
En 2012, fundó Estudio Nuboso, una plataforma de arte y ecología en Panamá que durante más de una década funcionó como «un colectivo de artistas, diseñadores, educadores e investigadores que diseñan y facilitan el espacio y el tiempo para el encuentro entre personas, naturaleza, ciencia, cultura y comunidades diversas». Con Estudio Nuboso, cocreó residencias y talleres, colaborando con organizaciones ambientalistas, científicas y culturales, como el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y la Green Art Lab Alliance.














