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acida en Llucmajor en 1927, Begudes Puig es mucho más que una productora de refrescos: es una parte viva de la identidad de la isla. Hace casi un siglo, Puig se convirtió en la primera marca en producir refrescos carbonatados en Mallorca, sentando las bases de lo que se convertiría en un legado local profundamente arraigado.
Entre sus refrescantes creaciones, un sabor destaca por encima del resto: la icónica Pinya. Con su inconfundible sabor a piña, sigue siendo un punto de conexión nostálgico para generaciones de mallorquines: una bebida que evoca reuniones familiares, tardes de verano y el ritmo inconfundible de la vida isleña. El equilibrio entre patrimonio y progreso define la identidad de Puig: una empresa que respeta su pasado mientras continúa evolucionando. Todavía en manos de la familia tras tres generaciones, la empresa está dirigida actualmente por Julià Puig Mòjer, quien está al frente desde 1988.
En el corazón de Puig se encuentra una filosofía clara y contemporánea, construida en torno a tres pilares fundamentales: localidad, economía circular y relevancia social. La producción se mantiene en la isla, utilizando recursos locales y reforzando un compromiso con la proximidad y la autenticidad. Puig ha estado desde hace tiempo a la vanguardia en sostenibilidad: envases de vidrio retornables, sin dependencia del plástico y una mentalidad de cero residuos son realidades operativas. De cara al futuro, la empresa está explorando soluciones innovadoras como la incorporación de agua de lluvia en sus procesos de producción, reduciendo aún más el impacto medioambiental.














