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atorce años después de que una movilización ciudadana reabriera los antiguos Renoir de Palma, CineCiutat atraviesa, según su equipo, uno de sus mejores momentos. Su subdirectora ejecutiva, Eugenia Sampedro, explica cómo se eligen las películas y se acercan nuevos públicos a un proyecto que vuelve a activar su voluntariado.
Las salas llenas cuentan solo una parte del momento que atraviesa CineCiutat, en s’Escorxador, el antiguo matadero de Palma. En septiembre, alrededor de veinte personas acudieron a un encuentro para reactivar su círculo de voluntariado. Según cuenta Caterina Llabrés, que lo organizó, querían dedicarle tiempo, aportar conocimientos y participar en lo que sucede alrededor de las películas. «Fue una reunión muy esperanzadora», recuerda. Se habían inscrito unas cincuenta personas; muchas de las que no pudieron asistir escribieron después para seguir vinculadas al proceso.
La convocatoria forma parte del nuevo impulso al área de Comunidades. Caterina, asistente de dirección y responsable del trabajo educativo y comunitario, explica que el círculo llevaba un tiempo con poca actividad: faltaban manos para coordinar y acompañar a quienes querían colaborar. Había interés, pero hacía falta darle continuidad. Ahora están organizando apoyos para los eventos, las actividades educativas y el acercamiento a nuevos colectivos.
Desde la programación, Eugenia Sampedro participa en las decisiones que dan forma a ese momento. Comparte el trabajo con Javier Pachón, director del cine. Eligen qué películas llegan a las salas, cuánto tiempo permanecen y qué propuestas pueden despertar la curiosidad del público.
El cine que Eugenia programa nació de la participación ciudadana. En 2012, el cierre de los Renoir amenazó con privar a Palma de una de sus principales pantallas para el cine independiente y en versión original. La movilización Salvem els Renoir dio lugar a Xarxa Cinema, la asociación sin ánimo de lucro que gestiona CineCiutat. Cientos de socios y voluntarios consiguieron que, menos de tres meses después, las cuatro salas reabrieran. Quienes habían querido conservar el cine pasaban a hacerse cargo de él.















