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CineCiutat o todo lo que puede ser un cine
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Mario Flores
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CineCiutat o todo lo que puede ser un cine
Oct 18, 2026
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CineCiutat o todo lo que puede ser un cine
Oct 18, 2026
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Eugenia Sampedro. Foto: Aina Costa
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atorce años después de que una movilización ciudadana reabriera los antiguos Renoir de Palma, CineCiutat atraviesa, según su equipo, uno de sus mejores momentos. Su subdirectora ejecutiva, Eugenia Sampedro, explica cómo se eligen las películas y se acercan nuevos públicos a un proyecto que vuelve a activar su voluntariado. 

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Las salas llenas cuentan solo una parte del momento que atraviesa CineCiutat, en s’Escorxador, el antiguo matadero de Palma. En septiembre, alrededor de veinte personas acudieron a un encuentro para reactivar su círculo de voluntariado. Según cuenta Caterina Llabrés, que lo organizó, querían dedicarle tiempo, aportar conocimientos y participar en lo que sucede alrededor de las películas. «Fue una reunión muy esperanzadora», recuerda. Se habían inscrito unas cincuenta personas; muchas de las que no pudieron asistir escribieron después para seguir vinculadas al proceso. 

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La convocatoria forma parte del nuevo impulso al área de Comunidades. Caterina, asistente de dirección y responsable del trabajo educativo y comunitario, explica que el círculo llevaba un tiempo con poca actividad: faltaban manos para coordinar y acompañar a quienes querían colaborar. Había interés, pero hacía falta darle continuidad. Ahora están organizando apoyos para los eventos, las actividades educativas y el acercamiento a nuevos colectivos. 

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Desde la programación, Eugenia Sampedro participa en las decisiones que dan forma a ese momento. Comparte el trabajo con Javier Pachón, director del cine. Eligen qué películas llegan a las salas, cuánto tiempo permanecen y qué propuestas pueden despertar la curiosidad del público. 

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El cine que Eugenia programa nació de la participación ciudadana. En 2012, el cierre de los Renoir amenazó con privar a Palma de una de sus principales pantallas para el cine independiente y en versión original. La movilización Salvem els Renoir dio lugar a Xarxa Cinema, la asociación sin ánimo de lucro que gestiona CineCiutat. Cientos de socios y voluntarios consiguieron que, menos de tres meses después, las cuatro salas reabrieran. Quienes habían querido conservar el cine pasaban a hacerse cargo de él.

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espués hubo que mantener la programación, pagar al equipo y evitar que las cuentas pusieran en peligro el proyecto. El alquiler fue durante años su mayor gasto. En 2022, el Ayuntamiento de Palma aprobó la cesión gratuita del local de s’Escorxador hasta finales de 2032, aliviando una de las principales dificultades para sostener la actividad.

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Eugenia llegó como espectadora mientras estudiaba cine en el CEF, la Escuela de Artes Audiovisuales de Palma. Recuerda su primera visita, para un ciclo de Terrence Malick: aquellos movimientos de cámara y aquella forma de narrar no se parecían a lo que había visto hasta entonces. Siguió viniendo. Años después entró en la junta directiva de la asociación y, al quedar vacante el puesto de subdirección y programación, se presentó al proceso de selección. Lleva dos años trabajando aquí.
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Para Eugenia, el tamaño de la sala también influye en cómo se disfruta una película. CineCiutat cuenta con cuatro salas de dimensiones distintas: la sala uno, una de las más grandes, está equipada con proyección 4K, mientras que la tres es pequeña y recogida. Es la que suele elegir para las historias más íntimas, siempre que puede verlas allí. «No necesito una pantalla gigante», dice. En su trabajo diario, la programación es la parte que siente más suya. «Nunca había amado tanto los lunes», dice. Esa mañana revisa la taquilla del fin de semana, también la de otros cines, y ajusta un calendario en el que muchos estrenos llevan meses señalados. Organiza las sesiones del viernes al jueves siguiente: qué películas continúan, cuáles entran y cómo repartir los horarios. Sobre el papel, cuatro pantallas parecen suficientes. Cuando coinciden varios títulos interesantes, escoger uno puede obligar a dejar otro fuera.

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Para ella, incluso programar una superproducción tiene sus riesgos. Puede atraer espectadores, pero cada sesión que ocupa deja menos espacio para el cine independiente, europeo o dirigido por mujeres que define buena parte de la cartelera. Algunos socios han cuestionado esas elecciones: vienen precisamente en busca de otras películas. Eugenia y Javier tienen que pensar tanto en el público que un gran estreno puede traer como en el que ya confía en encontrar aquí una programación propia.

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«Creo que hay gente que se fía de nuestra programación», dice. Al elegir, le interesa ofrecer películas de distintas procedencias y sensibilidades, capaces de mostrar otras maneras de narrar. A eso se refiere cuando habla de «educar la mirada». Esa búsqueda reserva espacio para volver a películas de otras décadas. Absolute Cinema recupera títulos como «Taxi Driver» o «Akira», en versión original subtitulada y con proyección 4K. Para los estrenos que no encuentran hueco en la cartelera habitual, Descobrint Cinema d’Estrena ofrece pases especiales. La limitación de las cuatro pantallas obliga también a imaginar otras formas de dar una oportunidad a una película.
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A veces, la programación se extiende a lo que ocurre después del pase. Eugenia destaca «Suportant el paradís», de Marga Melià, que recupera conversaciones con artistas mallorquines sobre la isla y el peso del turismo. Durante septiembre, las proyecciones de los martes se han acompañado de coloquios sobre cultura, vivienda o sostenibilidad. El público puede contrastar lo que acaba de ver con cuestiones que le afectan fuera del cine.

"CineCiutat nació de la participación ciudadana. En 2012, el cierre de los cines Renoir amenazaba con privar a Palma de una de sus principales pantallas de cine independiente y en versión original."
Vista exterior de CineCiutat. Foto: Aina Costa
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