
«E
sta exposición comienza con un pigmento de ocre que recolecté cerca de unos acantilados en el sur de Mallorca, donde la arena tiene un color rojizo que proviene del Sáhara y de los cambios en el nivel del mar. Es una parte arrugada de la tierra, del tiempo y de la historia, y juntos mantuvimos una conversación durante meses. Mi exposición [Ochre et Lait] es un homenaje a ello», explica Tatiana Sarasa sobre su muestra actual en ABA Art, que se inauguró el 19 de septiembre.
Sarasa lleva varios años utilizando materiales naturales en su obra, como fibras, plantas y pigmentos, explorando su potencial de múltiples maneras. Con Ochre et Lait, lleva estas ideas a nuevas dimensiones, creando un conjunto de obras profundamente personal y, a la vez, conceptual. «Somos [los materiales] manteniendo una conversación. Trato el ocre como una fuerza creativa, como una colaboración», afirma; una conversación a partir de la cual ha desarrollado una serie de esculturas, pinturas e instalaciones que abordan la creación, la destrucción, la fluidez, la transformación y el tiempo.
Sarasa extrajo el pigmento de ocre mediante una técnica de levigación, haciendo girar la arena con agua para separar el pigmento del resto del material. A partir de ahí, lo trituró hasta convertirlo en polvo. «Este proceso y este color me llevaron a la palabra ternura. Pensé en los seres humanos y en los actos de ternura, y eso me condujo a la lactancia: este acto silencioso, una fuerza primitiva», explica Sarasa. «Me encantó esta idea. Es algo que todos los animales comparten. Se trata de nutrición. Olvidamos lo que nos rodea y lo que nos nutre».















