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El eclipse que Mallorca llevaba 121 años esperando
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Mario Flores
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El eclipse que Mallorca llevaba 121 años esperando
Aug 10, 2026
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El eclipse que Mallorca llevaba 121 años esperando
Aug 10, 2026
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Mario Flores
Archival Image from the eclipse in 1905
D

urante un minuto y medio, la sombra de la Luna transformará la luz y el paisaje de Mallorca, y quizá también nuestra forma de mirar el cielo. Durante buena parte de la tarde del 12 de agosto, no parecerá estar ocurriendo nada extraordinario en la isla. El Sol seguirá descendiendo hacia el oeste y el verano avanzará a su ritmo. Pero a las 19.38 horas, una sombra empezará a ocupar lentamente el disco solar. Durante los primeros minutos, probablemente habrá que mirar con atención para advertirla. La Luna irá ganando terreno y, mientras tanto, la isla seguirá funcionando como cualquier otra tarde de agosto. La diferencia estará en la luz. Poco a poco perderá intensidad y comenzará a resultar extraña, como si los colores hubieran cambiado de tono. 

Durante 96 segundos, el cielo se oscurecerá en pleno atardecer y aparecerá alrededor del disco una luz que normalmente permanece oculta. Será poco más de un minuto, pero bastará para que Mallorca quede bajo la sombra de la Luna. Luego el Sol reaparecerá y la tarde continuará hacia poniente. La isla volverá a parecer la misma, aunque quienes hayan levantado la vista sabrán que durante un instante no lo fue. 

Para Gaspar, que lleva más de cuarenta años mirando el cielo, tampoco será una tarde cualquiera. Gaspar Juan Salom es profesor, divulgador, miembro del Seminari d’Astronomia (SPAAIS) y coautor de El nostre cel al llarg de l’any. Desde 1983 observa el cielo desde una casa entre Puigpunyent y Galilea, donde levantó una cúpula astronómica junto a una antigua caseta de aperos. “El observatorio es mi casa”, aclara. 

S

u relación con la astronomía empezó de niño, cuando su padre le enseñó a reconocer algunas constelaciones. Tiempo después encontró en un amigo la compañía con la que seguir explorando el cielo, al principio con poco más que unos prismáticos. Años más tarde impartiría durante dos décadas un taller de astronomía para jóvenes, a quienes recomendaba empezar del mismo modo: sin grandes inversiones y con alguien que les ayudara a entender lo que estaban viendo. “Hace cuarenta años que estoy en esto y nunca termino”, reconoce. Pese a ello, nunca ha visto un eclipse total de Sol. Aunque se producen periódicamente en algún punto del planeta, la totalidad solo puede contemplarse desde una franja muy estrecha. “Que te pase por encima la sombra de la Luna es muy raro”, explica. La última vez que esa sombra cruzó Baleares fue en 1905. La próxima no llegará hasta 2180. Entre ambas fechas, varias generaciones no habrán tenido la oportunidad de vivir un eclipse total desde las islas. La totalidad durará 96 segundos, pero el eclipse habrá comenzado casi una hora antes. A partir de las 19.38 horas, la Luna avanzará lentamente sobre el Sol. Durante buena parte de ese tiempo, el cambio será más fácil de apreciar en el disco solar que en el paisaje. Solo cuando quede menos superficie iluminada, la luz empezará a comportarse de una forma poco habitual.


No será exactamente la de un atardecer ni la de un día nublado. Perderá intensidad sin adquirir la calidez propia del final de la tarde. Los colores parecerán más apagados, las sombras se definirán con mayor precisión y la temperatura puede descender ligeramente. Los últimos segundos antes de la totalidad concentrarán algunos de los fenómenos más singulares. La superficie de la Luna no es lisa: está formada por montañas, cráteres y valles. Cuando solo quede una franja mínima de Sol, sus rayos atravesarán esos desniveles y aparecerán separados en pequeños puntos luminosos. Son las llamadas perlas de Baily. Cuando desaparezcan casi todas y permanezca un único destello, la imagen se parecerá por un instante a un anillo con una piedra brillante. De ahí su nombre: el anillo de diamante. Será el último rayo directo antes de que la Luna cubra completamente el Sol. Entonces aparecerá la corona solar. Está siempre ahí, extendiéndose alrededor del Sol, pero el resplandor de su superficie impide verla en condiciones normales. Solo cuando la Luna lo oculta por completo se revela esa envoltura blanquecina, irregular y tenue, que puede prolongarse más allá del disco oscuro.


Durante esos 96 segundos, la mirada no tendrá que permanecer fija únicamente en el cielo. El horizonte puede adquirir tonos anaranjados en todas direcciones, como si el atardecer rodeara la isla. Algunas estrellas y planetas podrán hacerse visibles en pleno día. También es posible que aves e insectos reaccionen a la oscuridad repentina, reduzcan su actividad o busquen refugio como si la noche hubiera llegado antes de tiempo. Después aparecerá un primer punto de luz al otro lado de la Luna. El anillo de diamante se repetirá a la inversa, la corona volverá a desaparecer bajo el resplandor y el día empezará a reconstruirse.


Durante la totalidad, el Sol estará muy cerca del horizonte. No bastará con mirar hacia el oeste; habrá que disponer de una línea de visión sin edificios, árboles o montañas. Un consejo sencillo consiste en acercarse al lugar elegido durante los días anteriores, a la misma hora, y comprobar si el Sol continúa siendo visible.

"Que la sombra de la Luna pase justo por encima de ti es muy raro", explica. La última vez que esa sombra cruzó las Islas Baleares fue en 1905. La próxima no llegará hasta 2180."
Archival Image from the eclipse in 1905
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